(Source: corygasmic, via likefallingstarsoveryourhead)
Ir a buscar una cosa a tu habitacion y en los de 10 segundos de camino hacia tu cuarto se te olvide que era…
Es tan mistico *-*
(Source: tuspapas, via angyolivaresv)
Oneshoot#3; Tributo.
Una chica menuda, de cabellos verde oliva y piel demasiado pálida, con pestañas demasiado abundantes y largas de color rojo en combinación con sus labios entró a mi campo de vista.
«Jamás entenderé la moda del capitolio.»
—Hola, soy Carmi, tu estilista —me alarmé, viendo su estilo no se en que podría convertirme.
Un par mas de jovencitas se aparecieron, supongo que eran parte del equipo de Carmi. —ellas son Kaia y Jahzeel. Me ayudaran a ponerte muy guapa.
Otras que querían que desfilara en una pasarela hacia mi muerte.
Ellas se quedaron unos segundos esperando que dijera al menos ‘hola’ pero no dije nada.
—Bueno… —comentó Carmi tratando de llenar el silencio. —empezemos…
Terminé metida en un traje super pegado que podía encenderse y apagarse, como un bombillo. Era demasiado incómodo al ser demasiado estrecho y tenia una especie de parábola encima que hacia la forma clara de un bombillo; me sentía totalmente estúpida. Me montaron en unos zapatos de plataforma totalmente cerrados que solo estaban pintados de manera que pareciera que estaban encendidos.
Me sobresalté cuando sentí el toque de Kaia en mi muslo.
—Tranquila, es solo un cable —y lo pegó bien a mi pierna y siguió haciéndolo hasta llegar a los zapatos, donde lo encajó en alguna abertura.
—listo —dijo con una sonrisa. —camina un poco.
Obedecí y caminé y luego de unos cinco pasos mi vestido se encendió. No pude evitar sobresaltarme.
—Perfecto —dijo Carmi. —Jazheel… —dijo y ella cayó sobre mi con cepillo, tijeras o todo tipo de artilugio para poder trabajar en mi cabello. Me hizo un moño demasiado estirado que me achinaba los ojos y me puso una venda con lentejuelas para que pareciera estar encendida, también algo le puso a mi cabello para que se pusiera tan brilloso que casi reflejara la luz.
—Que te parece? —me dijo Kaia luego de haberme maquillado, sosteniendo un espejo largo frente a mi.
—Me siento totalmente ridícula… Soy un bombillo! —les dije con la peor mueca que pude poner. Ellas se miraron unas a otras. —No pienso dejar que me vean así.
—Así saldrás al desfile, quieras o no —me dijo Zara desde el umbral. No dije nada y fulminé con la mirada mi reflejo. —Faltan solo minutos, Collin ya está listo… Vamos con los demás.
El ver a Collin me hizo sofocar una risita, se veía aun mas ridículo que yo porque también tenia zapatos de plataforma y el traje de él era mas bien un leotardo que no dejaba nada a la imaginación. Era casi lo mismo que si estuviera desnudo.
Le di otra ojeada. De verdad tenia el cuerpo de Hércules. Hice la comparación porque eso parecía con su venda en la frente.
Me miró y apartó la vista enojado al verme reir por lo bajo.
—No puedo creer que me hicieran usar esto… —me dijo mientras acariciaba uno de los negrisimos caballos de nuestro carruaje. Yo solo asentí mirando a los demás tributos. Me alegré de que no fueramos los únicos ridículos en la sala. Un par de árboles por un lado, dos mineros, dos diamantes… Los que me parecieron geniales fueron los del tres. Leotardos negros con detalles impresos que los hacían parecer chips de circuito. Pude ver que lo de inestables era por nerviosismo, hoy se veían calmados y expectantes. Miraban a todos lados igual que todos los demás. Excepto los del 4 y los del 1, tributos profesionales que se sentían como si pertenecieran aquí.
El desfile fue otra de esas experiencias surreales. Todo tan igual a como era siempre, a como siempre lo veia desde la comodidad del sofa con la cabeza escondida en el pecho de mi papá, pero ahora yo lo veia desde otro punto de vista. Empecé a divagar sobre que estarían pensando mis seres queridos cuando me vi en esa gran pantalla y supe que eso era lo que ellos veían también. Gael seguro que me veía ridicula, que debieron de haberme presentado como la guerrera que soy, Collin, mi Collin, estaría pensando lo que pasaba por mi cabeza, porque me conocía demasiado bien, pensaría que podía tumbar a este otro Collin de carruaje y conducir a los caballos fuera de aquí. Mi madre y mi padre seguro estarían tratando de darme fuerzas. De repente me sentí totalmente alejada de ellos de verdad y acepté el hecho de que no los volvería a ver. Me despedí de cada uno en mi corazón.
—Estas bien? —la voz de Collin me trajo devuelta al desfile.
—Si.
—De repente te has puesto pálida.
—Estoy bien, Collin… —titubie al decir el nombre, no lo había dicho en voz alta jamás. Pensar en mi Collin me estrujó el corazón. Sentía las lágrimas tratar de salir en carrera de mis ojos pero no las dejé.
Cuando el desfile terminó Nygel me regañó porque parecía que en cualquier momento me echaría a llorar lo cual no era bueno a la hora de conseguir patrocinadores, luego se fue con Collin y habló con el lejos de Zara, mi equipo de preparación y yo.
—No es cierto, Ariana, te has visto muy fuerte en la pantalla. Con ojos llorosos pero fuerte por tu mirada fria y tu semblante oscuro —me comentó Jazheel. —a los patrocinadores les gustan los de carácter.
—Como sea… No importa —apunté a Collin y Nygel con un gesto con la cabeza. —son padre e hijo —le dije. Ella abrió la boca sorprendida. —No tengo oportunidad —me esforcé para que el comentario sonara indiferente y lo logré.
Ella jaleó del brazo a un chico del equipo de preparación de Collin, tal vez quería confirmar. Yo me alejé y me mezclé entre el gentío y nadie se dió cuenta cuando me fui sola a la quinta planta, solo pares de ojos del distrito tres, doce y ocho. Arranqué la parábola en mi espalda y la tiré al suelo, me saqué los zapatos y no encontré como sacarme el vestido así que lo rasgué. Miré atras el rastro de ropa que dejé en mi camino y me metí a mi cuarto sin preocuparme por el. Escuché a Carmi jurar cuando encontró el vestido roto en dos en el suelo y esperé que entrara echando chispas a mi cuarto, pero no lo hizo. Me llamaron después de un rato para la cena y ahí estaban todos. Nygel, Zara, Collin, su equipo de preparación (dos chicas y un chico, los tres desconocidos para mi) y mi equipo de preparación. Carmi me miró con regaño pero no dijo nada. Comimos entre una conversación animada entre los equipos de preparación y Zara. Nygel a veces agregaba uno que otro comentario y Collin también pero yo no dije ni una palabra.
—Verdad, Eliott? —comentó una de las chicas del equipo de preparacion de Collin no se porque, no estaba atenta a la conversación, a lo que Collin le respondió. Por que lo llamó Eliott?
La cena transcurrió y luego nos pusimos a ver la repetición del desfile. Es cierto, mis ojos estaban llorosos pero mi expresión era dura. Nygel solo trataba de desanimarme?! Que clase de mentor me gasto. Planea acabar conmigo y también tiene la indecencia de tratar de hacerme sentir mal.
—Oh, Eliott, te veias increíble —comentó la segunda chica del equipo de preparación de Collin. Otra vez alguien lo llamaba Eliott.
—Si, Eliott deberías usar mayas mas amenudo —comentó Zara, todos rieron, excepto yo, claro. Yo miré a Collin y él a mi. Por alguna razon creo que el cambio de nombre tenia que ver conmigo. Cuando nos encaminabamos a nuestros dormitorios, jalé a Collin por un brazo y lo metí en mi habitación, cerré la puerta. Una chica reemplazaba el jarrón florero que había roto y ponía el clavel de nuevo dentro. Esperé que ella saliera y me dirigí a Collin. Sus grandes ojos grises me miraron cuestionandome. Jamás lo había tenido tan cerca. Dando un paso lejos de el casi rompo de nuevo el jarrón.
—Por que te llaman Eliott? —el alejó la vista y respondió después de un largo momento.
—Yo les pedí que lo hicieran —respondió aun sin mirarme.
—Por que?
—Porque se que te recuerda a tu novio. Por eso casi llorabas en el desfile, no? —eso me desconcertó un poco por dos factores. 1. Lo hizo por mi. 2. Yo no tengo novio pero obviamente se refería a mi mejor amigo Collin, la cosa es que el sabia que conocía a alguien que se llamaba como el.
—Yo no tengo novio.
—Claro que si —me miró. —te veo con el todo el tiempo. Se que también se llama Collin —poom, otro choque. Me veia todo el tiempo, me observaba, sabia cosas de mi, mientras yo apenas sabia algo de el antes de la cosecha y sigo en la misma ignorancia: ahora lo unico que sabia era que se llamaba igual que mi mejor amigo y que era el hijo de nuestro mentor, lo que es igual a mi perdición fisica y psicológica.
—El no es mi novio. Es mi amigo.
—Ah —solo es dijo.
—No tienes porque pedirles que te llamen Eliott…
—Si, eso te afecta.
—Y a ti que? —el alejó la mirada de mi otra vez. —Por que te preocupas por mi? Soy el enemigo.
—No eres mi enemiga —dijo aun mirando a la distancia. —No es tu culpa que tu nombre haya salido en la urna y el mio también.
—No lo es —así como no era su culpa ser hijo de Nygel y haber tenido que venir aquí conmigo y destruirme sin quererlo. Me sentí horrible pero preferí no decir nada, era muy tarde para pedir perdon. —Pero eso no quiere decir que no seamos enemigos, las circunstancias… —el bufó antes de que terminara la oración. —Que? Vas a decirme que no vas a matarme si tienes que hacerlo? —volvió la vista a mi. —Por que tu vida dependerá de eso… —agregué. El no apartó la vista, me miró en silencio por un largo rato.
—No.
—No que?
—No te mataría —yo me quedé sin mas que decir. Esta vez fui yo la que tuvo que apartar la mirada.
—Tendrías que hacerlo… Ve preparándote por si llega la ocasión.
—No lo haría y no puede ser que tenga la mala suerte de que me toque a mi hacerlo. No podría y no lo haría.
—Si, no importa quien lo haga, moriré de todos modos… —tenia que abrazar el hecho desde aquí porque la muerte no podía llegarme de sorpresa. Tenia que morir con dignidad, fuerte, en pie de guerra. Que mi rostro no fuera recordado por debilidad. Que la ultima imagen de mi fuera la de alguien valiente. Al menos eso tenia que dejar de consuelo a quienes amo.
—Por que no piensas positivo?
—Positivo? Estamos en los juegos del hambre, Co… —otra vez titubié. —Eliott. Yo no tengo oportunidad, por que no ser realistas? —no tenia habilidades de lucha, no tenia ninguna habilidad en realidad, yo solo tenia mi dignidad y mi mal carácter, lo único con lo que contaba. Recuerdo que siempre mi papá nos entrenaba a mi y Gael y decía “nadie sabe si la suerte no esta de vuestro lado.” Corriamos, lanzabamos cosas, luchabamos. En una edad avanzada nos enseño a lanzar cuchillos y usar espadas, Gael siempre fue un maestro, pero yo era un asco.
Abrí la puerta.
—Ya vete, mañana será un largo día y tenemos que descansar —me miró por un rato per yo no levanté la mirada, luego se fue y yo traté de dormir, pero parecieron solo dos segundos los que caí en la inconsciencia antes de que la luz del sol me golpeara en los ojos.
Oneshoot#2; Un viaje y memorias amargas.
Jamás me había montado en un tren en mi vida, lamenté que esta haya sido la primera vez, porque seria la que estaría en mi memoria para siempre… bueno, si sobrevivía.
Era demasiado lujoso, como todo lo que venia o tenia que ver con el capitolio. Zara me recibió y me enseño todo el tren junto a Collin. Nygel apareció en el momento de la comida pero no dijo mucho por un tiempo. Movía su café con una cuchara mirando a través de la ventana.
—Nygel… —Zara tuvo que llamarlo. El la miró, no se que era eso que había en sus ojos, solo se que el hombre simpático que veía en la pantalla todos los años y el que vi con mis propios ojos hoy se había ido. Zara bajó la vista triste.
«A ver, de que me estoy perdiendo?»
Miré a Collin, por primera vez desde que le di la mano en la cosecha. Tenia los ojos rojos, supongo que de llorar. Seguro así estaba yo también.
En el no encontré la explicación que estaba buscando. Tenia la vista fija en la mesa, lejos en algún otro lugar. Tal vez demasiado asustado para mantener su cabeza aquí.
Aclaré mi garganta.
—Bueno, se que estamos en camino a la muerte pero están exagerando o algo mas pasa aquí de lo que no estoy enterada.
—Soy su hijo —señaló a Nygel con un gesto con la cabeza. Abrí mi boca y quedé mas desconcertada de lo que había estado jamás. Si, ahora si que de verdad estaba perdida. Nygel tenia que escoger a uno de nosotros dos, porque solo uno puede volver a casa, y el escogerá a Collin, eso es seguro.
Collin, decir su nombre me revuelve el estomago. Pensar que no lo volveré a ver simplemente me deshace.
En vez de entristecerme me enojé.
En serio?
Cuando dicen “que la suerte este de vuestro lado” de verdad que te hechan un mal augurio. Golpeé el plato que estaba delante de mi sin darme cuenta en un intento de golpear con mi puño la mesa. El plato era demasiado fino así que se deshizo volviendose pedazos. Mi mano quedó ensangrentada.
Tres pares de ojos se me quedaron mirándome con diferentes expresiones.
No dije ni una sola palabra y me fui a mi habitación. Cerré la puerta y me apoyé contra ella mientras gritaba lo mas fuerte que podía, mientras golpeaba la puerta. Estaba tan enojada. No tenia ni un chance, ni un vestigio de suerte.
Le di una patada a una mesa con un florero y un clavel dentro de el.
No salí de mi cuarto hasta el momento en el que me llamaron a ver la repetición de la cosecha. No miré a ninguno, aunque ellos si lo hicieron.
Puse atención especial al televisor. En el distrito 1 hubieron dos voluntarios: un chico de cabello negro con una mirada matadora un sonrisa asesina, una chica demasiado alta de largo cabello castaño con esa misma mirada. Will y Tara. En el distrito 2 solo un voluntario: una chica casi corrió a la tarima a ocupar su lugar como tributo, era demasiado delgada para ser un tributo profesional y voluntaria, tenia una cara de niñita, pero todos sabiamos que se encontraba detras de esa carita, Eri, acompañada de Ryb, escogido por la urna pero orgulloso tributo demasiado grande y fornido. Podría jurar que no tenia 16 años como decía su información.
En el tres subieron dos chicos demasiado inestables. Uno murmuraba cosas y la chica no sabia dejar sus pupilas tranquilas. No recuerdo sus nombres con claridad. En el 4, Seah y Xia, dos chicos que parecían ser familia pues tenían rasgos parecidos: cabello largo, castaño claro, altos y con cuerpos atleticos y ojos negros y profundos.
Casi me sorprendí al verme en la pantalla. Obvio que pasaron el pequeño espectáculo de los agentes de paz y yo al principio. Llamaron a Collin, me llamaron a mi. Me reconfortó que mi cara no reflejó las cosas que pasaban por mi cabeza. Permanecí frugal, solo me podrían haber delatado mi lento caminar y mi mirada ausente. Mi rostro permaneció frío y duro siempre. Obvio también pasaron la parte en la que salí corriendo de manos de los agentes de paz y rompí en llanto, eso también podría delatarme. Los demás rostros apenas los retuve. Solo puedo recordar no con tanta claridad a los tributos del 6, del 8, del 11 y del 12. Algunos porque eran demasiado grandes o demasiado raquíticos para olvidarlos. El televisor se apagó y el silencio se extendió en la habitación.
—Ariana, tu mano aun sangra, porque no vas a que te venden eso y…
—Y que? Voy a morir de todos modos, no me importa —miré a Nygel.
—Tampoco has comido nada, deberías comer, tienes que tener fuerzas y energía —es que no escuchó lo que dije?
No le dije nada, me puse de pie y me fui otra vez a mi cuarto. Me volví un ovillo encima de la cama recostada de la ventana. Todo lo que se veía a través de ella era la imagen difuminada de todo lo que iba a nuestro paso pero en el momento en el que miré todo se tornó negro. Pasábamos por los túneles. En menos de 24 horas estaría en el capitolio.
Siempre había imaginado como era. Pero como con lo de mi primera vez en un tren, no me gustaba el hecho de que lo iba a conocer en esta situación.
—No es una muy linda vista, verdad? —dijo la voz de Collin a unos metros de mi. Descubrí que lo odiaba al mirarlo. Me arrebató mi ultimo chance de vivir, gracias a él no volvería a ver a los que amaba.
—No me mires así, no es mi culpa —me sorprendió su comentario. Como si hubiera leído mi mente. —yo no pedí estar aquí, sabes? —yo volví la mirada a la oscuridad tras la ventana. —bueno, si te ayuda saberlo, si me matas tendrías mas oportunidad —se echó en un baúl que tenia cerca como si de verdad quisiera que la matara justo ahora, sin mirarme, mirando al suelo.
—Tu padre se encargaría de que no tenga ningún patrocinador si lo hiciera —respondí cortante. Lo miré. Esta vez de verdad observándolo. Tenía muchos lunares y los ojos grisaseos, nariz perfilada y labios no tan finos. Su piel era mas pálida de lo que había notado y era fornido. Tenia oportunidad, además era guapo. Sus ojos se encontraron con los míos. Me pilló mirándole. Yo aparté la vista rápido.
—Bueno, si no lo haces tu lo hará otro, por que agarrarselas contigo? —rodeé los ojos. El tenía todas las de ganar, la suerte si estaba de su lado.
—Por que si lo hace otro no puede hacer nada al respecto aunque quisiera, en cambio si lo hago yo… —no hubo necesidad de que terminara la oración.
—Si, supongo.
—De verdad crees que no tienes oportunidad?
—No viste todos esos otros tributos? Creo que hasta los del 12 son demasiado grandes.
—Tu también tienes músculo.
—Soy un meñique delante de todos ellos —lo miré.
«Demasiado modesto.»
—Tu padre te conseguiría mas músculo si lo necesitaras —ahora el me miró.
—Lo siento —tal vez algo en mi mirada le hizo darse cuenta de que de verdad gracias a él ya no tenia oportunidad. La llama de ira volvió a encenderse dentro de mi.
—No tienes porque disculparte —dijo Nygel en mi lugar mientras entraba a la habitación. —Ella solo tiene mala suerte —eso era una afirmación pura. Lo había escogido a él y lucharía porque su hijo fuera el vencedor.
—Podrían largarse de mi habitación? Gracias.
—Hijo, dejame unos minutos con ella… —comentó Nygel.
—No, vayasé usted también, quiero estar sola.
—Prometo ser breve —le hizo señas a Collin, que se fue enseguida. —Ariana, no?
—Si.
—Eres una celebridad en el distrito 5, sabias? —yo no respondí. —escucha, no tengo planes de acabarte. Tengo que jugar como se juega. Si alguien quiere patrocinarte, no les voy a decir que no, entiendes? Que voy a luchar porque Collin sea vencedor? Si, claro que si —bufé. Despues de un momento de silencio agregó: —sabes? No es tanto lo que puedo hacer desde el capitolio. Es el quien estará en la arena y yo no estaré con él —pude escuchar el dolor en esa ultima frase. Debe ser duro ver caminar a tu hijo al matadero después de haberlo vivido tu mismo. —Hay otros 23 tributos ahí que pueden hacer que mis esfuerzos sean en vano. Así que no creas que Collin tiene toda las de ganar solo porque yo soy su padre.
—Ayy, por favor —comenté. —es obvio que usted le daría alas si necesitara! Y sabe? cada pluma de esas alas me estará costando a mi por que solo uno de nosotros puede salir de allí con vida! —noté que me había puesto de pie cuando di unos pasos hacia él. —No venga a decirme que va a dejar que los patrocinadores me ayuden a mi y no a él… esos son planes para acabarme —el bajó la mirada unos segundos.
—Vayase, por favor, lo ultimo que quiero es que vengan a llenarme la cabeza de ilusiones.
—Arriba, Ariana! —me gritó Zara desde la puerta del cuarto. —Hay mucho que hacer, levántate —me quedé un momento mirando el techo y luego miré por la ventana. Faltaban solo unas horas para llegar al capitolio, para que empezara el principio de mi fin. Me levanté, me di una ducha y me fui al comedor.
—Buen dia… —me dijo Zara, Nygel y Collin ni me miraron.
—Para ustedes, para mi no —me senté frente a un plato de mucho tocino y huevos, papas y salsa. Un vaso con jugo de naranja estaba a un lado. Mi primera comida desde que subí al tren, y siquiera pude tocarla. Jugaba con mi tenedor entre el tocino y los huevos. Apenas bebí algo de jugo, pero no toqué la comida. Sabia que esto me iba a pesar cuando estuviera en la arena, pero simplemente no podía comer, no tenia apetito.
Después de pretender comer, Zara me llevó a mi habitación me entró en un vestido de seda azul, con mangas demasiado grandes, un gran escote en la espalda y demasiado estrecho en las rodillas. Me puso unos tacones de unos ocho centímetros, joyas y me maquilló y peinó, alegando que no tenia habilidad para vestirme a la altura del capitolio. Recordé la ropa que llevaba en la cosecha… Eso era obvio.
Para cuando terminó conmigo no me reconocía a mi misma. Pestañas demasiado largas, cejas mucho mas finas, labios rojos mas gruesos de lo que los recordaba y cabello sedoso, mas brillante que nunca peinado finamente hacia atrás.
Me robé un par de miradas mientras caminaba por el pasillo pero la mirada que dejó huella fue la de Collin. No se que decían sus ojos, solo se que decían algo. Me miraba de una manera diferente.
El estaba vestido con unos pantalones de vestir negros y una camisa azul que le dió un toque del mismo color a sus ojos.
Nygel tuvo que darle unas palmaditas en la espalda para que continuara su camino fuera del tren.
Un gran gentió vociferando nuestros nombres y gritanto nos esperaba. Collin saludó y les sonrió yo solo los miré embobada por su rareza. Tenían las pieles de diferentes colores, los cabellos de colores inimaginables, y vestían de una forma demasiado extraña.
Estas eran las personas que se sentirían en primera fila para verme morir. De pronto los aborrecía. Seguí mi camino sin siquiera mirarlos.
El centro de entrenamiento era igual que lo que esperé después de haber estado entre cosas del capitolio. Demasiada excentricidad y lujo por todas partes con 12 plantas para deslumbrar a cada par de tributos. Subimos Collin, Zara, Nygel y yo en el ascensor y fuimos hasta nuestra planta, la 5, ya que coincidía con el numero del distrito. Allí estaríamos los días previos al combate en la arena.
Cuando llegamos Zara me dijo que podía cambiarme, quitarme el maquillaje y peinarme como quisiera, que todo era solo para las cámaras. Me hizo sentir como en una premiere o en una pasarela. Desfilando hacia el matadero, que lindo.
Me vi en el espejo y me complací de ver en el reflejo la Ariana que conocía. Grandes cachetes, pestañas normalmente largas, labios no tan gruesos, ya no podía hacer nada por mis cejas, me hacían ver mas adulta, pero estaba bien al menos.
(Source: burningupforjobros, via myworldnicholas)
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(Source: nickdrummer, via myworldnicholas)
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